La noche que descubrí que mi amor era solo un acuerdo

Historias familiares

PARTE 2 La noche que descubrí que mi amor era solo un acuerdo

El silencio fue insoportable.

Él dio un paso atrás.

Su madre intentó hablar.

—No tienes por qué—

—Cállate —dijo él con firmeza.

Elena no se movió.

—Dime la verdad.

Él cerró los ojos.

—Tu padre…

Elena sintió frío.

—¿Qué pasa con él?

—Financiaba mi negocio… cuando estaba en ruinas. Pero puso una condición.

—¿Cuál?

Él la miró, derrotado.

—Que me casara contigo.

Elena dejó de respirar.

—Entonces… ¿yo era un trato?

—Al principio… sí.

—No te acerques —retrocedió ella.

Su mirada ya no tenía amor.

Solo dolor.

Solo traición.

La madre sonrió con frialdad.

—Ese trato te salvó. Tu padre sabía que sola no eras nada.

Elena giró lentamente.

Sin lágrimas.

Solo fuego.

—¿Soy débil?

Luego miró a su marido.

—¿Tú también lo creías?

—No —dijo desesperado—. Me enamoré de verdad.

Ella sonrió, amarga.

—¿De verdad… o por costumbre?

Él calló.

Y ese silencio fue su respuesta.

Elena respiró hondo.

—¿Sabes qué duele más?

Un paso adelante.

—No que fingieras…

Pausa.

—Sino que yo te creí.

Él se rompió.

—Por favor… no te vayas.

Pero ya era tarde.

Elena caminó hacia la puerta.

Se detuvo un instante.

—Esta noche no perdiste a tu esposa…

Silencio.

Frío.

Final.

—Perdiste a la única persona que te amaba sin condiciones.

La puerta se cerró.

Y todo terminó.

Visited 63 times, 1 visit(s) today
Califica este artículo