¡Hola! Tengo 36 años y padezco cáncer de mama terminal. Estaba en forma y sana; este era el único síntoma que tenía.

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¡Hola! Tengo 36 años y tengo un cáncer de intestino en fase terminal. Estaba en forma y saludable; ese fue el único síntoma que tuve.

Una madre activa y en buena forma con tres hijos, y un solo síntoma ignorado durante mucho tiempo. Esta es la historia de Zoe Gardner-Lawson, quien ahora, con 36 años, lucha contra un cáncer intestinal terminal y está haciendo todo lo posible por sobrevivir a algo que pasó desapercibido durante años.

«Todo comenzó como una infección urinaria»

Zoe se sentía completamente saludable hasta agosto de 2024. Al principio, acudió al médico por un dolor en la parte baja de la espalda, y le recetaron antibióticos para una infección del tracto urinario.

Pero el tratamiento no funcionó, ni tampoco los dos ciclos siguientes. El dolor seguía empeorando y finalmente se extendió al abdomen. En ese punto, Zoe quedó postrada en cama.

«Nada cambió. Después del tercer ciclo de antibióticos apenas podía levantarme. El dolor era peor que nunca», recuerda.

El 19 de septiembre, su médico de cabecera la envió a urgencias. Sospechaban de cálculos renales, pero una tomografía computarizada los descartó. Los análisis de sangre eran alarmantes: sus marcadores inflamatorios estaban altísimos. Finalmente, le hicieron más pruebas tras detectar líquido en el abdomen.

«Mi intestino se había perforado y necesitaba una cirugía urgente», contó Zoe. Durante la operación, encontraron un tumor de 5 cm que se había diseminado al hígado, al peritoneo y al estómago.

Según la biopsia, se trataba de un blastoma, uno de los tipos de cáncer más agresivos.

«Siguiendo una dieta estricta… y un cóctel de quimioterapia»

Fue operada el 3 de octubre. En los meses siguientes, recibió tres tipos distintos de quimioterapia, en un total de ocho ciclos. Actualmente, Zoe está en el quinto.

«Estoy haciendo todo lo que puedo. También he incorporado consejos naturopáticos a mi tratamiento. No es solo una lucha, es una cuestión de vida o muerte.»

Una prueba que pudo haberlo cambiado todo

Zoe cree que una simple prueba inmunoquímica fecal (FIT) podría haber detectado el problema mucho antes. Ahora lidera una campaña para reducir la edad mínima del cribado del cáncer de colon, de los 50 a al menos los 30 años.

«Si me hubieran hecho esa prueba hace cuatro años, quizás no estaría en esta situación. Pero nadie pensó en eso en su momento.»

Probabilidades de supervivencia: «Todo depende de lo que ocurra ahora»

El próximo gran hito para Zoe llegará después del sexto ciclo de quimioterapia. Si su cuerpo responde bien, será sometida a otra cirugía para extirpar los tumores que rodean su estómago e hígado.

«Aún tengo posibilidades de alcanzar la ‘libertad de enfermedad’. Pero todo depende de cómo reaccione mi cuerpo en los próximos años.»

💬 El mensaje de Zoe es claro y urgente: no ignores los síntomas. Si algo no mejora, ¡haz que te revisen! Y no esperes a cumplir cincuenta años para hacerte una revisión.

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